Horn Head

Los acantilados de Horn Head, de casi 200 metros de altura, se tiran al mar embravecido, cubiertos con una manta suave de hierba y brezo en flor.

El Donegal es uno de los lugares más salvajes y fascinante de Irlanda, donde cada tramo de costa merece una parada y un cuento.

Si durante vuestro viaje tenéis que pasar cerca de Dunfanaghy, no podéis entonces dejar de hacer una excursión a la península de Horn.

Aquí el aspecto más indómito del Donegal revela su belleza intacta y atemporal, protegida por el silencio y por la dureza de su naturaleza.

Los acantilados de Horn Head, con casi 200 metros de altura, se tiran al mar embravecido y supervisan la costa desde siempre: están habitados por gaviotas y frailecillos, cubiertos de brezo color púrpura y barridos por un fuerte viento.

En realidad no se puede describir el infinito sentido de libertad y la dulzura que estas vistas son capaces de otorgar. La civilización parece estar muy lejos, y cada hilo de hierba que se mece lentamente y cada ola que se rompe en las rocas hablan de una historia que abarca siglos.

Cómo llegar

Para llegar a los acantillados a pie, tomad el camino que de la estación de Policía de Dunfanaghy se dirige hacia el Horn Head Bridge: esta calle se extiende a lo largo de una pintoresca bahía antes de subir de la parte oriental de la península.

En un momento dado, hacia el este, se abre un panorama que literalmente quita el aliento: los cabos de Rossguill, Fanad y Inishowen y los espectaculares acantilados de Horn. A partir de aquí, en los días claros y con viento, podréis incluso ver a lo lejos la costa de las islas escocesas, Islay y Jura, así como Malin Head.

Cosejos

Dejad la mochila y la cámara, sentaos en el césped y disfrutad de cada fracción de este momento, guardando imágenes para recordar en la memoria. Vistas tan gratificantes, tan ricas en espacio, luz y silencio son muy raras de encontrar.

A partir de aquí, volviendo al Horn Head Bridge, sale otro camino para iniciar una ruta alternativa a pie que pasa por dunas y colinas de arena: os llevará a la maravillosa Tramore Beach, un tramo de arena plano y solitario.

Pero el verdadero descubrimiento es seguir el camino de las ovejas, que os acompañarán mirándoos con curiosidad. La estrecha carretera sube por la colina y lleva a otra playa escondida de las miradas indiscretas, en la bahía de Pollaguill. Si todavía tenéis gana de caminar, podéis ir hasta Marble Arch, un arco con una altura de más de 20 metros, moldeado por el mar.

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