Connemara

Connemara

Si buscáis una imagen representativa de Irlanda, tenéis que pensar en el Connemara: brezales sin límites, campos verdes, pueblos de pescadores, playas blancas y rebaños de ovejas.

Este rincón de Irlanda contiene toda la esencia de Irlanda, formada por una unión dulce y poética de tierra y mar.

De hecho, hay dos maneras diferentes para visitar Connemara, las dos imperdibles, y capaces de ofrecer paisajes absolutamente espectaculares.

El interior es quizás el más famoso, con sus páramos salpicados de lagos y vistas de postal.

La zona costera, sin embargo, es el lugar menos transitado, pero ofrece increíbles paisajes marinos con pintorescos pueblos de pescadores.

Dos rutas

Carretera costera (R340-341)

Por un lado hay un litoral muy accidentado: la palabra Connemara en gaélico significa Ensenadas del Mar y con razón. La costa es una sucesión de pequeñas calas y playas de arena blanca como Dog’s Bay, escondidas a la vista de los turistas apresurados, pueblos pesqueros como Roundstone y Carna, donde los barcos ondulan y muchas bahías diseminadas en pequeñas islas, algunas de las cuales (como por ejemplo Lettermore, Gorumna y Lettermullan) están unidas a tierra firme por puentes o penínsulas estrechas que se ramifican en el mar como dedos. La ruta de la costa os llevará de Kilkieran Bay a Clifden y a la vista espectacular del único fiordo de la isla, en Leenane.

Un rincón muy pintoresco del Connemara es la Kilkieran Bay: después de visitar Coral Strand, una playa  compuesta totalmente de coral y fragmentos de conchas, esta bahía se abrirá como un verdadero laberinto. De hecho, consiste en una serie de pequeñas islas de impresionante belleza (también para el sentido de absoluta soledad y aislamiento) conectadas entre ellas por carreteras elevadas y puentecitos. Atención! Existe el riesgo de perderse y demorar algún tiempo antes de encontrar la carretera principal hacia Carna.

No os perdáis tampoco la sublime costa al norte de Connemara, saltada por mucha gente a toda prisa: aquí los paisajes de montaña, austeros y salvajes se unen con el impetuoso panorama del océano. A las afueras de Clifden comienza la Sky Road, una ruta circular que sigue un paisaje costero rugoso, salvaje y solitario, pero con una belleza sin límites. A lo largo de los 12 kilómetros de esta ruta se puede disfrutar de magníficos paisajes en compañía solamente del viento y de las ovejas. El recorrido se puede hacer también en bicicleta.

La Península de Renvyle, pequeña y poco conocida, en los días límpidos puede ofrecer un caleidoscópico juego de colores: el mar azul cobalto, el blanco de las playas como la espléndida medialuna de Rosroe Qay, el cielo con su multitud de tonos azulados, el deslumbrante verde esmeralda de la hierba que danza con el viento, las colinas de color marrón oscuro como la turbera y el color pizarra de las rocas plasmadas por el mar y el viento, el amarillo de la retama que cubre los prados alrededor de Lough Fee.

 

La carretera de los brezos  (N59)

Procediendo sin embargo hacia el corazón de Connemara se encuentra una visión caleidoscópica: un paisaje verde y salvaje, punteado con turberas salpicadas de estanques y lagos profundos, con los campos divididos por los típicos muros de piedra en los que pastan libremente ovejas y carneros.

Para delimitar el marco la cordillera de los Twelve Bense se erige como una corona majestuosa en esta tierra famosa por sus poneys y sus encantados paisajes. Aquí los colores cambian con el cambio repentino de la luz y de las nubes empujadas por el viento impetuoso que sopla desde el océano ofreciendo vistas absolutamente espectaculares donde el cielo azul se refleja en las muchas lagunas que salpican la tierra oscura de turbera, lagos encantadores como el Lough Inagh, en la panorámica Lough Inagh Valley, al norte de Recess, y Lough Derryclare.

Si os gusta el trekking, podéis visitar el Connemara Nacional Parque, 2000 hectáreas de turberas, montañas y brezales atravesados por un gran número de senderos que discurren por valles y colinas con pistas de diferentes niveles de dificultad.

 

Consejos

  • La mejor manera de visitar el Connemara es sin duda viajar en coche, para salir de los caminos más recorridos y admirar los rincones más espectaculares de la región. De hecho, las líneas de autobús conectan sólo las ciudades más importantes y os perderéis la belleza más auténtica, pero también más oculta de Connemara.
  • Prestad atención a las ovejas: a menudo invaden las calles y hay que ser muy paciente para evitar que se asusten.
  • Las carreteras en esta área son pequeñas y estrechas y muchas veces la superficie se hace irregular por la presencia de zonas pantanosas bajo el asfalto.
  • Visto que ésta es una de las zonas Gaeltach, o sea donde se habla la lengua gaélica, muchas indicaciones y señales de tráfico están en irlandés: se recomienda procurarse mapas bilingües.
  • Los que vayan poco tiempo y no tengan un medio de transporte pueden basarse en viajes organizados con los autobuses turísticos que parten de Galway: por lo general son excursiones de un día que tocan los lugares más importantes de Connemara. burrenwalks.com lallytours.com ontours.biz

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